05.06.2020

Día Mundial del Ambiente: no alcanzan los parches, el problema es el modelo

Hoy es el Día Mundial del Ambiente, una efeméride que instaló la ONU, pero que desde cada territorio resignificamos. Cómo toda efeméride sirve de recordatorio y aunque suene trillado decir “todos los días son el día del ambiente”, así lo pensamos.

De los temas ambientales no se puede seguir haciendo un recorte sesgado que solo incluye a los espacios verdes y las especies en peligro de extinción, cuestiones que consideramos válidas, pero no suficientes ni consecuentes con nuestra realidad latinoamericana.

En cada conflicto socioambiental encontramos situaciones de tensión en las que no sólo están en juego los impactos ambientales, sino también dimensiones económicas, sociales y culturales desatendidas. En nuestro continente, además, la cuestión ambiental está atravesada por la colonialidad y los debates en torno a la naturaleza, el acceso y el derecho a la tierra; tópicos que para la mayoría de los gobiernos latinoamericanos representan materias pendientes.

En nuestra comunidad circulan aún representaciones sobre las luchas ambientales asociadas a un sentido común que las ubica en un lugar disociado de las necesidades básicas y del fomento del trabajo y el crecimiento regional. Nos tildan de ser quienes ponemos los palos en la rueda del progreso. Una premisa falsa que debemos contribuir entre todxs a desactivar.

En este momento de pandemia, en donde el mundo está prácticamente detenido, nos llamamos a la reflexión y acción crítica, a repensar nuestros modos de vida en las ciudades, nuestros patrones de consumo y nuestros modelos de desarrollo regionales.

En un contexto como el de Argentina, en donde las demandas ambientales de lxs jóvenes han estado en el centro de la agenda política y mediática, y donde las discusiones sobre el modelo de desarrollo para salir de la crisis económica de los últimos cuatro años -y de la crisis actual que atravesamos por el Coronavirus- adquieren trascendencia como problemáticas sociales, es imprescindible que sigamos en nuestras trincheras territoriales, mediáticas, asamblearias, académicas, comunitarias o desde el ámbito que podamos, para contribuir a un camino de transición que ya pusimos en marcha en muchos espacios.

No alcanza con tener una huerta vertical en los balcones. Tenemos que discutir los agrotóxicos, la megaminería, el fracking y todos los emprendimientos extractivos que nos “venden” como imprescindibles.

Desde hace 12 años quienes integramos Tinta Verde, siendo parte de la Unión de Asambleas de Comunidades y de la Red Nacional de Acción Ecologista, intentamos fomentar estos cambios desde la comunicación comunitaria con perspectiva socioambiental. Seguimos creyendo que nuestras redes son valiosas y fundamentales. En este día y en cada día.

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